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Novedades discográficas del jazz colombiano en 2020/ Parte 3

Por: Luis Daniel Vega

La cosecha discográfica del jazz colombiano ha sido fértil este año anormal. En la tercera parte de nuestro recuento, invitamos al bajista Santiago Botero y a los guitarristas Abel Loterstein y Brian Vásquez para que nos contaran las circunstancias que rodearon la creación de sus nuevos discos. En sus testimonios, la memoria se fuga a viejos recuerdos y la añoranza de los días en lo que se hacían conciertos.

Abel Loterstein- ‘Sintaxis Urbana’

Abel Loterstein:

«A mi mama le encantaba la música. En casa siempre estaba sintonizada la HJCK. Particularmente recuerdo el programa de Roberto Rodríguez Silva. Era un momento distinto, que presentaba otra música que me llamaba la atención con respecto al resto de la programación de la emisora. De niño me parecía muy simpática la voz de Rodríguez Silva presentando a los músicos. Más adelante, ya cuando estudiaba guitarra, descubrí un ‘Voz e violao’, un disco de Joao Gilberto. Me fascinaron los acordes mezclados con esos ritmos. Finalmente terminé conectado con el jazz a través de ‘Ah um’, de Charles Mingus. Al descubrir a un músico que no solo improvisa y ejecuta su instrumento, sino que también compone, supe que tal vez por ahí era el camino. “Yo quiero hacer algo así”, recuerdo que resonó en mi cabeza.

» Considero que los músicos solemos encerrar nuestra actividad en las lógicas y en los procedimientos intrínsecos a nuestro oficio. En ese sentido, siento que desperdiciamos espacios para compartir con el otro, para discutir y para construir imaginarios junto con quien nos escucha. ‘Sintáxis Urbana’ es un intento por hacer música que de alguna manera dialogue con el mundo. Es una obra en cinco movimientos, cuya construcción está hecha a partir de la reflexión sobre Bogotá. La ciudad es el espacio que compartimos. La música, al amplificar la saturación, al desafiar a la memoria auditiva o al simular la respiración, puede ofrecer puntos de vista sobre su morfología, sobre la idea de centro y periferia, sobre el progreso, sobre la memoria, sobre el paisaje sonoro. Quizás la construcción de una suerte de sintaxis urbana nos permitiría resignificar las maneras de relacionarnos con el espacio que habitamos.

» ‘Sintaxis Urbana’ fue registrado en 2017.  Hicimos una sesión en la que grabamos todos juntos, en bloque. Era muy importante hacerlo así ya que hay secciones que invitan a los ejecutantes a reaccionar ante la contingencia.  Nos juntamos Pablo Muñoz (saxo tenor), Sebastián López (saxo alto y soprano), Daniel Rincón Ucrós (tuba), Holman Álvarez (piano), Kike Harker (contrabajo) y Mauricio Ramírez (batería). Desde antes de empezar a escribir la música de este disco, yo tenía muy claro que quería hacerlo para estas personas. Creo profundamente en que el hacer música en grupo es una suerte de celebración y en ese contexto me pareció importante que fuesen personas dispuestas a eso, a celebrar y compartir. Más allá de la evidente calidad musical y técnica de los músicos involucrados, destaco su generosidad al implicarse y al dejarse filtrar por las ideas que sugieren las piezas.  Creo que son artistas que buscan ese tipo de experiencias. Los ensayos y la misma grabación fue la posibilidad de encontrar juntos soluciones a los problemas planteados en la música.  

» Jazz, música clásica contemporánea, improvisación libre: ¿dónde ubicar este disco? Es una pregunta difícil de contestar. Yo no tuve la intensión de que la pieza habitara un estilo específico ni que se inscribiera en una tradición musical determinada. Creo más bien que estos aspectos fueron instrumentalizados para lograr propósitos poéticos y expresivos».

Escuche aquí completo el disco ‘Sintaxis Urbana’

Brian Vásquez Sexteto- ‘Deconstrucción’

Brian Vásquez:

«Me inicié en la música a temprana edad tocando el violín. Casi al mismo tiempo que empecé a tocar guitarra eléctrica me interesé por el jazz gracias a ‘The guitar trio’, un disco poderoso en el que coinciden Al Di Meola, John McLaughlin y Paco de Lucía. Después de escucharlo me propuse tratar de entender cómo funcionaba aquello de la improvisación y las armonías, en particular, por supuesto, a las que pueblan en universo del jazz.

» ‘Deconstrucción’ es mi segundo disco liderando una banda. Aunque no tiene elementos tradicionales como el concepto del swing, si posee -en gran medida- espacios para la improvisación, búsquedas y exploraciones de la orquestación y sus posibilidades tímbricas dentro del formato y un acercamiento al desarrollo de las métricas irregulares y a las formas extendidas. Me atrevería a decir que es un disco que fluctúa entre el jazz y el rock.    

» El disco se grabó en dos partes. La primera –de donde surgió la pieza que le da título a la grabación-  fue grabada en Ciudad de México con algunos músicos locales, a quienes había conocido durante mis estudios de posgrado en Estados Unidos. La segunda parte fue grabada en Bogotá, en octubre de 2019. En esta segunda sección me acompañaron viejos amigos con los que comparto el oficio desde hace más de una década. Hemos creado lazos muy profundos que se manifiestan en la música. Son ellos Ricardo Narváez (saxo alto), Juan David Mojica (saxo tenor), Holmán Álvarez (piano), Julián Gómez (contrabajo) y Ramón Berrocal (batería). La ingeniería de sonido estuvo a cargo de Stefano Pizzaia y la edición de audio de Marcela Mejía. 

»’Deconstrucción’ hace parte de Masai, un proyecto colectivo que incluye gestión de festivales y producciones discográficas en torno al jazz colombiano. Fue creado en 2016 por Juan David Mujica, Marcela Mejía y el guitarrista William Pérez. El catálogo de este sello incluye discos de Juan David Arango, Santiago Sandoval, Juan Camilo Anzola y Byron Sánchez, además de algunos proyectos individuales de músicos que participan en mi disco como lo es el caso de Julián Gómez y Ramón Berrocal.

El disco se materializó gracias a un estímulo del Ministerio de Cultura.  Entre otras personas que se interesaron está Marcela Vásquez a quien le llamó la atención la música y su significado desde el concepto filosófico de la deconstrucción. Fue así como ella propuso todo el concepto gráfico del disco que incluyó el diseño y la sensacional ilustración de la portada».

The Young Mothers & El Ombligo- ‘Botapierna’

Santiago Botero:

«En 2017 conocí al bajista noruego Ingebrigt Håker Flaten, un personaje ampliamente reconocido en la escena de la música experimental y free jazz desde hace más de dos décadas. Junto a Carmelo Torres fuimos a u festival que él organiza en Austin, Texas, que se llama Sonic Transmissions. Haciendo honor a las circunstancias, creo que acá se empezó a gestar lo que luego sería ‘Botapierna’, un disco grabado en vivo el 7 de marzo de 2020 en Matik Matik, en la ciudad de Bogotá, a donde Ingebrigt fue por tres semanas a trabajar de manera intensa con estudiantes del Énfasis de Jazz de la Universidad Javeriana. Durante esa residencia coincidió que The Young Mothers, uno de los tantos proyectos que lidera Ingebrigt, iba a estar en Bogotá justo para la celebración del cumpleaños de Matik Matik. Fue así como aprovechamos todas las coincidencias y nos preguntamos: “¿por qué no juntamos fuerzas y montamos las dos bandas en un mismo escenario”?

» Por esos mismos días yo estaba embelesado, escuchando de nuevo discos de John y Alice Coltrane, Weather Report, Charles Mingus y, en particular, ‘Bitches brew’ y ‘On the corner’, dos revolucionarias grabaciones de Miles Davis que se caracterizan por el gran sonido colectivo que se construye a partir de minucias sonoras individuales y el beat hipnótico que envuelve. Es un tipo de libertad distinta. Entonces compuse tres piezas, o movimientos, en las que hay pautas de ritmo e improvisación. Todo ello pensado en que The Young Mothers está inclinado al hip hop y al rock y El Ombligo a esa suerte de cumbia descarrilada e impredecible.

» Tuvimos dos ensayos previos al concierto. Como pudimos, nos acomodamos en la diminuta tarima de Matik Matik. Aunque yo era una especie de director, y teníamos algunos patrones que nos marcarían el rumbo, también el azar y la energía del lugar jugaron un papel determinante en el resultado final. Recuerdo que esa noche todo –desde la acomodación en el escenario, la prueba de sonido o el correcorre de la producción- era parte de un ritual. A las 11 de la noche, una vez tocamos los primeros acordes, sentimos que iba fluyendo. Frank Rosaly y Pedro Ojeda, los bateristas se entendieron a la perfección, mientras Ingebrigt ayudaba a sostener la máquina. Con esta sección rítmica yo como bajista tuve que hacer muy poco y me concentré en las señas. Jonathan Horne y Kike Mendoza tocaron las guitarras, Stefan Gonzalez –que es como un vikingo metalero- tocó el vibráfono, Iván Medellín hizo magia con sus sintetizadores análogos. En la punta de lanza estuvieron Jason Jackson en el saxo tenor y la cereza del pastel, el as bajo la manga: Jawwaad Taylor, quien recitó, mandó electrónica y tocó trompeta.

» Recuerdo especialmente que, durante la segunda pieza, espontáneamente empezamos a cantar la melodía. Para nuestro asombro, el público se sumó a la cantada. Yo no había sentido nunca tal conexión con ningún público. Si tenemos en cuenta que el lugar estaba repleto, y todos cantaban, y todos algo bailaban, y todos sudaban, hacían como mil grados de temperatura. Fue alucinante. Ocho días después estábamos encerrados en nuestras casas y nos tocó despedir la era de hacer conciertos con la gente. Fue una despedida memorable. Ojalá en un futuro cercano volvamos a experimentar en carne propia el que será uno de los actos más revolucionarios: compartir gérmenes y sudar juntos, pegaditos.

» Nunca tuvimos en mente que esta sesión pre-cuarentena se convertiría luego en un disco. Sucede que Benjamin Claias, de Matik Matik, grabó azarosamente ese concierto con la grabadora multicanal del lugar. Esa noche alguien me preguntó si había sido grabado y, ocho meses después, ‘Botapierna’ fue publicado por el sello In-Correcto. Se llama así en alusión a los bootlegs –o grabaciones ilegales de conciertos- y, a la vez, a la acción de “botar la pierna” al son de melodías cumbieras. El arte lo hizo el muralista Ye Yé Torres, quien captó con finura la crudeza primitiva de la grabación».

Escuche aquí completo el disco ‘Botapierna’